Tratamiento de las áreas de margen, "islas" en forma de huso que acogen, en su tratamiento superficial, texturas, materiales minerales y vegetales y colores variados. Unos recortes estrátegicos conforman plazoletas, "claros" en los que se apoyan los pabellones de uso temporal.



Vista desde el río

cliente
Ayuntamiento de Zaragoza

en colaboración con
Manel Arenas
Xavier Basiana

colaboradores
Carme Balada
Eugenio Monje
Gemma Salanellas

emplazamiento
Zaragoza

El proyecto fue nominado con la Selección del Jurado en la II Edición Bauz internacional Design Competition

 



La culminación del nuevo cinturón de Zaragoza provoca una nueva comprensión de la ciudad al modificar los referentes tradicionales: el río Ebro aparece ya no como un límite sino como un paso de cruce entre los recorridos monumentales históricos y los modernos focos de actividad que se proponen para la otra ribera.

Focos de actividad susceptibles de formar un sistema de nodos funcionales interconectados, apoyados en un gran espacio verde de margen a lo largo del río manifestado como el gran ámbito natural de redefinición paisajística para la ciudad.

La propuesta se basa en la organización de tres grandes áreas: el espacio de ocio localizado en unos jardines ya existentes, el espacio cultural organizado a partir de la recuperación de la Estación del Norte -convertida en mediateca regional-, y el espacio temático -terciario/consumo/lúdico- como gran plataforma, puntuada estratégicamente por algunos edificios de gran altura. Las tres grandes áreas se sitúan equidistantemente y se interconectan mediante una nueva vía transversal. Como un gran tridente -compuesto por los puentes de Santiago, Piedra e Hierro- las arterias de conexión territorial atraviesan la ciudad potenciando el papel de la fachada fluvial, reestructurada a través de una secuencia de espacios con una silueta y configuración geométrica similar pero con programas diversos: equipamientos deportivos, nuevos "Jardines de la Bienal", áreas de ocio en los muelles fluviales, etcétera.

 

Plano para el nuevo centro de Zaragoza. El anillo perimetral provocará una nueva relación de la ciudad con los espacios libres