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UN TEXTO para:

Los POLITICOS, administradores y poderosos en general.

Los PUBLICITARIOS.

Las empresas anunciantes.

Los PERIODISTAS y comunicadores de todo orden.

La gente del Teatro y el C i n e.

Y, mayormente,

PARA VD.,

Sr.TELEVIDENTE.

 

 

INDICE POR CAPITULOS:

 

A: FILOSOFIA DE LA TELEVISION Y POLITICA

0 - Introducción

1 - La droga que mana en el hogar

2 - Panem et Circenses

3 - La TV, arma secreta del buen gobierno: A los políticos y administradores

4 - Televisión, correa de transmisión, en vez de sucedáneo de la vida. Televisión-realidad.

5 - Qué entendemos por televisión POSITIVA

 

B: MODELOS SOCIALES, NIÑOS Y ENSEÑANZA

6 - La televisión y los niños

7 - Televisión y modelos de comportamiento.

8 - La enseñanza por televisión

9 - Televisión por la mañana

 

C:FICCION

10 - Fuera las películas.

11 - Diversificar la ficción. Educación en la ficción.

12 - La necesidad del sucedáneo

 

D: PUBLICIDAD

13 - ¿Quién lava más blanco, pues?. La publicidad reiterativa

14 - La solución para los publicitarios: Patrocinio. Publicidad técnica.

 

E: PERIODISMO Y DEPORTES

15 - Información en vez de noticia

16 - El deporte en televisión

 

F: CONCLUSIONES

17 - Instruir deleitando: Hacia la 3ª generación de productos televisivos

18 - O pacto o ley

19 - Economía y recursos

 

 

 

A: FILOSOFIA DE LA TELEVISION Y POLITICA

0 - INTRODUCCION :

Me considero un televidente bastante normal.

No siempre veo la televisión. Va a temporadas. Y en las largas temporadas que sí la veo, hay días que me desespero haciendo zapping, sin encontrar nada de mi gusto.

Tengo esa molesta enfermedad de querer arreglar el mundo. Y como el mundo entra en mi casa por la televisión, estoy obsesionado con mejorarla.

Me fijo mucho en la forma en que la gente usa la televisión. Los niños, he comprobado, saben manejar el mando perfectamente antes de hablar igual de perfecto. La gente mayor no podría pasar sin ella.

Si voy de viaje, puede suceder que me quede una semana sin salir del hotel, con el mando en la mano, fascinado. Luego me justifico pensando que la mejor manera de conocer un país es ver su televisión.

En esta sociedad de la imagen se lee poco. Este libro está disfrazado de televisor para que nadie se asuste con el exceso de letra impresa. Poquita letra, mucha imagen, y mucha redundancia.

Como los anuncios, mismamente. Por favor, léame hasta el final, que estamos hablando de la tele, y eso es serio.

Si, efectivamente, llega hasta el final, dirá, con toda la razón del mundo, que este libro no pasa de ser una formulación de buenas intenciones.

De acuerdo, pero convendrá en que lo primero es ponerse de acuerdo en cuanto al OBJETIVO a alcanzar. Despues se han de debatir los MEDIOS, para por último pasar a la ACCION.

Los medios vendrán con el tiempo, que nos traerá nuevos MODELOS de comunicación televisiva. La televisión está aún en su infancia (y padeciendo una grave enfermedad de crecimiento), y yo creo que estos modelos no existen, están por inventar

En cuanto a la ACCION, ésta es responsabilidad de TODOS. y nuestra obligación es conjurar ese futuro mejor.

Si Vd. es un simple televidente pasivo, conviértase en un televidente activo, quéjese, envíe cartas, asóciese, sugiera, proponga, y que espabilen los responsables.

Y si Vd. tiene alguna clase de poder sobre la televisión; si, por ejemplo, es un empresario que anuncia, no trague más, no admita que le coloquen una publicidad estúpida.

Exija una publicidad inteligente, y estimulará a los creativos, que están ahí para INVENTAR. Patrocine programas interesantes, y además de vender el doble, hará que sus hijos no crezcan tan brutos, que es lo fundamental.

 

1 - LA DROGA QUE MANA EN EL HOGAR

Imagine una sociedad de ciencia-ficción en la que, en todas las casas, las familias se reúnen alrededor de lo que suponemos es el altar de los dioses domésticos, hogar en que brilla un fuego de mil colores y formas. Este hogar es, a la vez, manantial del que brota incesante un flúido sutil, especie de alcohol que embelesa, adormece y vicia.

La televisión que conocemos se parece mucho a una droga. Una droga que no se vende en la puerta de los colegios, sino que, aún peor, mana inagotable en el centro del hogar.

Como otras drogas, la televisión puede ser una medicina, pero se ha convertido, de hecho, en un vicio colectivo, una droga quizá más peligrosa que ninguna porque está en todas las casas y vicia a todos los niños, y porque su parte buena nos impide ver sus efectos destructivos.

Los E.U. son el país con más televisión, desde hace más tiempo. (Dónde el medio está más maduro).

Es el país dónde se puede ver mejor televisión (pagando, y mejor no quiere decir que enseñe, ni que sea socialmente positiva).

Sobre todo, es un país en que la televisión gratuita, la que entra en tu casa quieras o no, la que inevitablemente verán tus hijos, es mala hasta el vómito.

La caída en los rendimientos escolares en los últimos años es algo que preocupa enormemente (y con razón) a los americanos. En el capítulo 6 insistiremos en ello. Los sociólogos echan la culpa a la televisión, y no hay que ser muy avispado para comprenderlo.

Evidentemente, el problema no es el medio, el vehículo, la televisión en sí, sino los CONTENIDOS, la PROGRAMACION. (Sería, si no, como si Cervantes hubiera culpado a la imprenta de la locura de Don Quijote por los libros de caballería).

Y aún hay más. No es sólo un asunto de programación. No se trata, tan sólo, de programar documentales de pajaritos en vez de series violentas.

Hay una cuestión de FILOSOFIA del medio, de FUNCION de la televisión. Lo malo de la televisión es lo que tiene de sucedáneo de la vida, de sustitutivo, (de "ersatz", que dicen los alemanes) que condiciona para la pasividad y la inacción. Lo bueno es lo que que tiene de VENTANA a la vida, de correa de transmisión.

Otra similitud con las drogas químicas. Los grandes y los pequeños traficantes dicen que ellos se limitan a darle a la gente lo que quiere. Y es lo que dicen los productores de televisión-basura.

Insisto en que soy un televidente standard. Cuando hago zapping después de medianoche, y me sale un programa de pornografía ligera, por ejemplo, me quedo enganchado como el primero. Y luego me arrepiento de haber perdido el tiempo. Que me guste no es sinónimo de que sea lo que quiero.

No tengo inconveniente en que existan productos ligeros y fáciles. En el Video - Club. Si me apetece lo iré a buscar. Pero no que lo metan en mi casa. Precisamente porque soy consciente de mi propia debilidad.

Mucha gente opinará como yo. Y lo que hemos de decirle a esos productores de televisión - basura es que si sólo saben hacer eso, que lo hagan, pero enlatada. Cuando queramos ya la iremos a buscar. Y si hace falta lo hemos de decir en los parlamentos, y legislar si es necesario.

 

2 - PANEM ET CIRCENSES

El pueblo romano sólo pedía a sus emperadores pan y circo. Nuestro circo es la televisión. En nuestra sociedad del ocio, no será estúpido el político que, buscando el voto de sus electores, se ocupe de suministrar circo en cantidad y calidad.

Un ejemplo que vivo cada día: La televisión de la Generalitat de Catalunya, y más en concreto, su 2º canal, el Canal 33. Consiguió emitir después de una feroz guerra sucia, pues no se quería entregar medios de influencia en la opinión pública al partido hegemónico en Cataluña. Esta preocupación, como se ha demostrado, era exquisitamente ridícula, pues el canal en cuestión sirve para otras cosas.( Simplemente, dá un producto más joven y de mayor calidad que, por ejemplo, las famosas "privadas").

Yo estoy muy lejos de ser pujolista, o cualquier otra cosa en política, a priori. Como la mayoría, voto a quien creo que me conviene en unas determinadas elecciones. Y sería perfectamente capaz de votar a Pujol sólo porque me da una televisión que me interesa. Cómo yo habemos muchos, y Pujol, cabe pensar, lo ha comprendido.

Quizá piensen que, cuando hablo de circo, me contradigo con lo defendido en el conjunto de este libro. No es así. El circo que pide una sociedad avanzada es un circo de calidad. Entretenimiento que no excluya la utilidad.

Desde alcalde de pueblo para arriba, el que quiera que su gestión sea aplaudida, lo primero que debe tener en su agenda, es dar buena televisión. Producida por empresas privadas y no por funcionarios, claro, pero ésta es otra guerra.

Porque televisión de calidad es sinónimo de educación "de masas", (antiguo y sobado titulillo). Y a través de la educación se consigue todo lo demás.

 

3 - LA TELEVISION, ARMA SECRETA DEL BUEN GOBIERNO:

A LOS POLITICOS Y ADMINISTRADORES:

Fíjense en lo que dice; arma secreta del buen gobierno; no arma de los políticos. Que la televisión sea un instrumento partidario es, desde luego, inadmisible.

Aunque creo que intentar conseguir votos manipulando la opinión es un desperdicio de energías, y es mucho más fácil conseguirlos haciendo buena televisión . De ésto vamos a hablar, no del uso de la televisión como arma política partidaria.

El uso de la televisión como circo, como entretenimiento puro, es la infancia del medio. Ha servido para que exista, pero es una etapa agotada. Hace tiempo que nos aburrimos de tanto divertirnos. Ahora toca usar la televisión para suministrar información, como vehículo de conocimientos mil.

La televisión ya está en todas las casas. El hábito de ver la televisión es el más arraigado de los hábitos sociales. El televisor es el auténtico fuego del hogar, atavismo de la covacha humana. La familia reunida entra en trance hipnótico cada noche, alrededor del altar de los dioses domésticos, que es a la vez ventana al mundo, y cadena eléctrica con los demás humanos.

Es el momento. Ha sido droga para poder ser canal de información. Es la herramienta más económica para enseñar conocimientos técnicos, para educar, para intercambiar datos, lo que no tiene nada que ver con sermonear ni aburrir.

Si está Vd. en política, acaba de acceder al cargo y no sabe por dónde empezar, ya lo ha encontrado: Por la televisión.

Es el medio más rentable y eficaz de ejecutar políticas.

¿Qué hay que hacer, por ejemplo, para luchar contra el paro?. Hay que dar ideas al empresario o al posible creador de empleo; hay que suministrar información inteligible y aún divertida al parado, explicarle cómo podrá conseguir los nuevos trabajos en esta nueva organización productiva. ¿Qué hacer para resolver los problemas medioambientales? Transmitir consignas concretas de ahorro energético, por ejemplo.

Y nada de eso tiene por qué ser aburrido. Los profesores de Universidad son gente aburrida y sosa, ya se sabe. Pero los profesionales de la televisión son divertidos, profesionales de la diversión. Están ahí para teatralizar esa comunicación, para convertir en espectáculo los conocimientos de los profesores de Universidad.

Siempre habrá, no se asusten, una parte de programación ligera y relajante. Pero la diversión la has de ir a buscar, no que te venga a buscar a casa.

Lo otro es como tener un grifo en casa que dá alcohol, o haschich, o lo que sea, es decir, fundamentalmente vicioso, el suicidio colectivo. Así que la programación ligera ha de ser poca, con cuentagotas. (Y relajantes pueden ser muchas cosas que no sean tontas).

 

4 - LA TELEVISION, CORREA DE TRANSMISION,

EN VEZ DE SUCEDANEO DE LA VIDA. TELEVISION REALIDAD.

Para que sea una bendición en vez de la maldición bíblica que ahora es, la televisión nos ha de empujar a la calle en vez de apalancarnos en casa. ¿ No lo entiende ? Pues sí:

Ya se nos ha olvidado cómo era la vida antes de la televisión, y los que lo recuerdan ya se están muriendo. Pero a mí me han contado que se iba al cine, al teatro, se salía, e incluso antes, la gente recibía y visitaba sistemáticamente, se hacía vida social.

Ahora, si acaso, vemos como una gente muy rica hace vida social en Dallas. (Es mentira, porque precisamente en Dallas sólo se puede currar o ver la tele).

Hasta hace pocos años este fue un tema común de estudio sociológico o artículo periodístico. Hoy este fenómeno se ha consolidado por completo y debemos diseñar conscientemente una nueva filosofía del medio que lo corrija.

Debemos primar los programas del tipo "Agenda de cine" o el documental sobre cómo se ha hecho la película de moda, frente a la programación de esa misma película o de otra peor. Los dos primeros tipos de programa te permiten ir al cine o al Video-club y ELEGIR con más conocimiento de causa la película que te interesa. El tercero elije por tí, o limita tu elección, nos homogeneiza y nos empobrece.

Esta nueva filosofía del medio debe promocionar, sistemáticamente, la calidad y el atractivo de los programas del tipo "agenda cultural", "a dónde ir", "dónde ir esta noche", este fin de semana, "qué hacer", etc. En definitiva, todo programa que induzca a la acción o al movimiento, o que ofrezca a los ojos del televidente las infinitas posibilidades del mundo y de la vida.

La mera existencia de la t.v. es una bendición para las personas de edad o impedidas, que son la audiencia fija. Cautiva, para ser más exactos. Se podría pensar que, para esta parte de la audiencia, esta inducción al movimiento que postulo tiene algo de sadismo o de humor negro.

No creo que esto tenga nada que ver con la realidad. Estas personas, precisamente por depender de la televisión para su contacto con el mundo, no aprecian la ficción como se podría pensar, y son los mejores defensores de la televisión-realidad, aún en su actual forma rudimentaria.

Me refiero, claro está, a los reality-shows, que son rudimentarios porque ese mercadeo de miserias humanas que ofrecen y que es sólo una parte de la fórmula, apela a bajos instintos, de curiosidad malsana, que todos tenemos, pero no debemos estimular.

La otra parte de la fórmula, la entrada de la cámara en las casas y en la vida real de la gente, tiene un gran futuro.

En mi opinión, la televisión, generadora de celebridad, ha de repartir esa celebridad democráticamente, dando acceso a todo el mundo a su media hora de chupar cámara.

Recuerdo un par de programas (con fórmulas o formatos diferenciados) que son excelentes ejemplos de televisión-realidad sin componentes discutibles:

Uno es el "Quién sabe dónde", de Paco Lobatón. Sólo cabría desear que, con la madurez del programa, se insista en lo que tiene de servicio público, haciéndolo un poco más austero, quitando morbo.

El otro es más antiguo, creo que de tv2; en él, gente que había vivido un hecho dramático lo reconstruía, actuando en su propio papel.

Me gustaba porque entraba en las casas.

 

5 ¿QUE ENTENDEMOS POR TELEVISION POSITIVA?

He aquí una lista un tanto heterogénea, a la que seguramente Vd. tendrá algo que añadir. Como esta época nuestra necesita militancias tras objetivos concretos, le sugerimos que la ordene y complete a su gusto, y la circule entre sus abúlicos y pasivos amigos, exigiéndoles perentoriamente que la expongan en lugar visible:

1 - La que no es negativa ( genial, ¿eh? ). Pues hemos de barrer la casa de malas influencias. Por tanto: Ni pornografía barata y vulgar. Ni violencia gratuita. Ni eso que con frecuencia se llama "noticia", y es sólo algo que nos horroriza, nos pone el corazón en un puño, da ideas a los chiflados, y no se plantean las vías para solucionarlo.

2 - La que ofrece modelos de comportamiento socialmente positivos y no negativos.

3 - La que abre caminos, aunque sean difíciles de encontrar.

4 - La que es OPTIMISTA, aunque hayan pocas razones para serlo.

5 - La que siempre se obliga a hablar de las soluciones posibles después de hablar de los problemas.

6 - La que autocensura sistemáticamente los tópicos.

7 - La que sabe que la solución de los problemas la tiene la gente, y no "la autoridad" o "el gobierno".

8 - La que no adula a su público ni le tiene por tonto.

9 - La que habla de amor en vez de hablar de sexo.

10 - La que enseña modelos de concordia en vez de violencia.

11 - La que presenta RETOS o sugiere AVENTURAS en vez de hablar de CATASTROFES.

12 - La que tiene una ética, y además una ética positiva (según la cual, además de no hacer cosas equivocadas, hay que actuar).

13 - La que, cuando presenta un problema, sugiere que es un campo para la acción.

14 - La que está hecha por gente que tiene curiosidad, despierta nuevas curiosidades y satisface curiosidades sanas, ayudando a sus espectadores a avergonzarse de la curiosidad malsana.

15 - La que informa y enseña.

16 - Por último, pues hemos de ser muy exigentes con la gente que hace la televisión, la que haciendo todo esto, no es aburrida ni sermonea, sino es DIVERTIDA, pues si hay algo positivo es el HUMOR.

 

B: MODELOS SOCIALES, NIÑOS Y ENSEÑANZA

6 - LA TELEVISION Y LOS NIÑOS

A medida que redacto, tengo más y más la sensación de repetir obviedades, de reiterar machaconamente cosas que todo el mundo está harto de saber.

Luego paro y enciendo la tele un rato. Y siendo el menos derrotista de los hombres, no puedo evitar pensar que vamos derechos al condenado infierno, porque, con toda seguridad, los tiernos hombres-y-mujeres-de-mañana están tragando ávidamente esta misma basura hedionda en vez de preparar el examen de Setiembre.

Y cuando yo esté gagá, los médicos, por poner un caso, definitivamente no sabrán hacer la O con un canuto. Cosa que me dá un pánico atroz. Así que he de apagar y seguir con el apostolado televisivo.

Aprenden a hablar con la televisión. No les podemos prohibir que la vean porque les fascina. Es natural, tienen una curiosidad infinita y es una ventana al mundo, que les cuenta (y visualiza), en un minuto más que nosotros en una hora.

Este es, seguramente, el problema más importante de la televisión tal como la conocemos. En E.U., con la oferta televisiva más desarrollada, (cuyo camino seguiremos todos), se está dando un fenómeno de caída de los rendimientos escolares, que tendrá diversos orígenes, seguramente, pero que hay que considerar simultáneamente con las estadísticas de horas de televisión que ven los adolescentes.

Que la causa única sea la televisión es lo de menos aquí, pero seguro que una televisión globalmente educativa puede arreglarlo. Y para que sea eficaz, ha de ser "entertainment" como hasta ahora, por tanto la han de seguir haciendo entertainers y comunicadores.

Me dirijo a ellos para significarles la inevitabilidad de su muy trascendente misión. O se buscan doctos socios de aspecto profesoral que les suministren contenidos educativos para sus productos, y cuyas pedantes y aparatosas ideas aligerar, o se quedarán sin curro ya, y encima les tocará ver una tele universitario-sosa en una sociedad de toque de pito.

Para llevar las ideas a la práctica y extraerlas de su limbo de buenas intenciones, hace falta habilitar mecanismos concretos. Espigo algunas sugerencias de entre las que florecen en mi ramificado cerebro:

a) De orden general:

IMPLICAR A LOS PROPIOS NIÑOS, lo que nos permitirá disfrutar viendo debates entre niños sesudos de edad imprecisa (que leerán preceptivamente mi libro).

b) De orden particular:

NOMBRAR (a dedo) UN OMBUDSMAN (defensor del pueblo, del consumidor, etc) DE LOS NIÑOS TELEVIDENTES, que, por ejemplo, gestionaría el siguiente:

c) De orden doloroso:

SISTEMA DE PENALIZACIONES Y PRIMAS. Habría que crear un impuesto, administrado por numerosos burócratas, naturalmente, con el remanente del cual premiar los nuevos modelos de televisión educativa y atractiva que propongo.

 

7 - TELEVISION Y MODELOS DE COMPORTAMIENTO

Puede que Vd. admire al chuleta ese del bar que se las lleva a todas. Pero seguro que admira más a Indiana Jones, tan aventurero, encima. Y es que nos identificamos con nuestros héroes catódicos y celuloidicos más que el hombre de cualquier época con sus mitos.

El cine y la T.V. son hoy instrumentos fundamentales en la formación de modelos de comportamiento, sobre todo de niños y jóvenes. (Los adultos, aunque por lo común no nos mueven de lo poco que aprendimos, también sabemos emular a ejecutivos despiadados e inmorales).

Los modelos negativos o ambiguos abundan más que los positivos.Y hay una ambigüedad que aplaudo, porque es la de la realidad. Schindler, el de la lista, es un golfo oportunista, pero se compadece, y se arriesga. La enseñanza moral es clara. Es un hombre con defectos, real, que se alza sobre ellos. J.R., sin embargo, es de una ambigúedad perniciosa. Se supone que es el malo de la película, pero trasluce una secreta identificación del productor que le convierte en modelo a seguir.

Uno de los últimos filmes de Ford Coppola, "Tucker", narra la historia de un disñador de coches innovador arruinado por los magnates de Detroit en los años 40. Es una parábola de actualidad, porque el director critica el hundimiento de la gran industria americana por el miedo a la innovación, cuando los asiáticos, conservadores por tradición milenaria, han aprendido, sin embargo, a arriesgarse.

Y estos son los modelos que más nos interesan, y que la televisión puede ayudar a construir.

La mayoría de nosotros, por fortuna, estamos lejos de la epopeya. No tendremos que decidir sobre la vida de miles de hombres. Pero somos jefes intransigentes o adaptables, subordinados escaqueadores o leales, capitalistas insolidarios, asalariados envidiosos o lo contrario, profesionales creativos, funcionarios rutinarios, tenderos honestos o no.

Son esos modelos los que interesan. Una buena televisión-práctica ha de ayudar a reconstruir los modelos de la moral productiva, económica, técnica y científica.

La moral familiar y la sexual, en que ustedes, ay, pensaban, merece un libro entero. Pero entiendo que no es tema de éste. Precisamente porque preconizo una disminución de la ficción en el conjunto de la programación televisiva. Y lo que llamamos ficción construye sus argumentos alrededor de estas cuestiones de la vida afectiva, familiar y sexual, sin interesarle, por lo general, la vida productiva, como en Tucker.

 

8 - LA ENSEÑANZA POR TELEVISION:

En los últimos años de bachillerato en los escolapios, ejercí, con otro amigo, las funciones de "delegado de estudios". Ustedes pensarán que en el reparto de poderes, prebendas y sinecuras en la clase, esta función era una especie de premio de consolación para tipos del género empollón rastrero inmundo.

Por el contrario, se trataba de un ministerio clave, incluso para la supervivencia del adolescente urbano como especie. Y exigía, sépanlo Vdes., un valor físico raro en esa edad, porque nuestra responsabilidad principal consistía en penetrar, una vez por semana más o menos, arriesgando incluso la posibilidad de una paternidad futura pero ya deseada, en el sancta-sanctorum del Padre Martí, y comunicarle la imposibilidad absoluta de celebrar los exámenes en la fecha prevista dada la falta de preparación de la clase.

Esto desencadenaba, claro, una tormenta de imprecaciones dirigida a la clase en particular y a los jóvenes y su pasión por el estudio en general, de la que se sobreentendía que nosotros, (en atención a nuestro admirable valor), no éramos destinatarios, y que el colectivo cuyas debilidades se censuraban no nos incluía.

Y lo que son los roles. Imbuidos de nuestro papel, aunque no nos votaban para eso, nos pasábamos la vida elaborando memorándums, proyectos de ley, etc., que habían de revolucionar la enseñanza y, colateralmente, emanciparnos como clase de la opresión del Padre Martí.

Varios años más tarde aún redactábamos memorándums. Y habiendo descubierto el método científico, gracias, de hecho, al Padre Martí, dimos en estudiar "Técnicas de Estudio", Didáctica, y cosas así.

De ahí me viene el interés por la enseñanza programada (por ordenador), y por algo tan pintoresco (pero parece que cierto) como el aprendizaje de idiomas durante el sueño.

Desde entonces, desde los primeros años de Universidad, siempre he pensado lo mismo: ¿ Qué hacen todos esos profesores repitiendo año tras año la misma lección cuando cualquier empresita prepara a sus vendedores con un video ?.

Es claro que el sistema de lecciones magistrales está periclitado, y que lo primero y más inmediato es sustituir la lección magistral por un video, y dedicar el profesorado al seguimiento personalizado de los alumnos, a la investigación, a la preparación de esos videos didácticos,...

En este momento, con la masificación de la enseñanza superior, esto es una necesidad ineludible, más que una vaga posibilidad. Evidentemente exige una inversión, pero es extraordinariamente rentable.

Grabar la clase de un señor tiene un coste ridículo. Lo que vale dinero es crear videos didácticos de calidad, profusamente ilustrados, que tengan valor de entertainment, y tanto sirvan para emitirse por televisión como para proyectarse en una universidad como sustituto de una lección magistral.

Lo que sugiero reiteradamente es una ALIANZA entre la UNIVERSIDAD (la enseñanza en general) y el mundo de la COMUNICACION. Llevar la Universidad a la tele o viceversa.

El mundo de la comunicación, (como los otros), se mira al ombligo. La gente de los medios puede que sepa cómo se llama el periodista del Watergate, pero, por término medio, ignoran todo lo demás.Y quizá no es lo suyo tener otros conocimientos, sino bombearlos desde la Universidad colaborando en darles forma.

Los sociólogos, teóricos de la economía y especialistas en prospectiva dicen, todos ellos, que estamos entrando en la sociedad del conocimiento. Y yo creo que el conocimiento técnico-científico va a invadir la televisión y ser una parte muy importante de los productos "comunicacionales". Afortunadamente. Y los pueblos que retrasen esta invasión, que la gente está pidiendo, se retrasarán en todo.

 

9 - TELEVISION POR LA MAÑANA

El verano pasado, en Londres, me enteré de que a las siete de la mañana empezaba una Universidad por televisión.

No llegué a mirarlo porque seguramente era un horror hecho sin dinero, consistente en un señor sentado detrás de una mesa, chupando cámara, y colocando un rollo interminable. Para eso mejor la radio, que no importa si el señor es feo como un cromo.

Por algo se empieza. Y es normal que se empiece por lo barato. Pero éste no es el objetivo. La televisión ha de ser siempre espectáculo, ha de tener valor de entretenimiento para los que dependen de ella.

En el intento de conseguir una televisión para todos, la solución de la ecuación no es el "mínimo común denominador" como se ha venido practicando hasta ahora, sino exactamente lo contrario: Una televisión con diversos niveles de lectura, una televisión que explote al máximo los diversos niveles de comunicación que permiten audio y video.

Me explicaré: Para el hipotético televidente voluntarioso que se ha matriculado en una universidad a distancia, y se sienta a las siete frente al televisor, bloc en mano, quizá el señor detrás de la mesa le haga sentirse universitario. Pero para todos los demás televidentes no sirve. Y nos parece insoportable.

Sería entronizar los errores de una Universidad arcaica. Que es lo que hace nuestra Universidad a Distancia radiofónica, que alguna vez he oído. La lección magistral llevada a la radio. Si el profesor habla bien, vale, pero si no...

Lo específico de la MAÑANA, en mi opinión, más que la enseñanza, es la televisión TECNICA.

La programación matutina habría de moverse entre los temas tecnológico-científico-universitarios y los económico-productivos en las primeras horas, y derivar a una visión más doméstica (convencionalmente "femenina"), de las cuestiones utilitarias y prácticas a medida que avanza la mañana.

Todo esto no puede ser barato. Se ha de hacer con dinero. En parte público, de las partidas de educación, y en parte "empresarial", sin tener miedo a la publicidad (técnica y especializada, no de consumo).

Repasemos las capas y niveles de comprensión en que se divide la audiencia:

Empecemos por el caso extremo, pero que en cualquier familia se ha dado en algún momento: Los ancianos en situación casi terminal, que ya no reconocen a sus familiares, y vegetan todo el día frente al televisor.

Las personas en esta situación, si les das señor sentado en la mesa colocando rollo universitario, no se quejan, pero se duermen, mientras que cualquier cosa que tenga agilidad, colorines, musiquita y nenas monas (o nenes), que enseñan las piernas, les distrae (y aún sonríen con algún chiste picante muy tonto), y, por supuesto, por encima de ese nivel de comprensión, les da igual que se trate del diseño de aviones a propulsión humana, de la filosofía de Kierkegaard o sean payasos para niños, porque no se enteran. (Aunque se enterarán mejor de los aviones, objetos concretos que enriquecen la pantalla, que de cualquier cuestión abstracta).

Porque existe este nivel de comprensión, como existe el de los niños muy pequeños, que es simétrico, se ha de seguir haciendo, sobre todo a ciertas horas, una televisión agil y que estimule la vista y el oído.

O sea, presentación (envoltorio) de espectáculo (entertainment) aunque el contenido derive a temas técnicos. Con lo cual se satisface también a todos los niveles de comprensión intermedios que podemos encontrar dentro del público mayoritario de la televisión, que son la gente "mayor" en general, y los niños y adolescentes por otro lado (simétricos también), y las amas de casa, que son capítulo aparte y especie en extinción como categoría sociológica.

¿Y que quiere decir eso de "los diversos niveles de lectura", y eso de "explotar al máximo los diversos niveles de comunicación de audio y video"?

Pues, por ejemplo, lo siguiente:

Para el "universitario a distancia", que tiene papel y lápiz a mano frente al televisor, hemos de añadir un nivel de lectura, un nivel avanzado, equivalente quizá a las notas a pié de página del libro, y dejar que la acción se desarrolle en una ventana enmarcada por texto, por ejemplo, o que la imagen siga su curso mientras el audio dá datos para el que quiere tomar nota (de direcciones, libros a leer, etc.).

Y así, independizando los distintos soportes de comunicación imaginables, pensando en distintos públicos y niveles de lectura, según su impacto o la atención que exigen: Audio, texto en pantalla, música, imagen principal, imagen en ventana o recortada en croma, etc, etc.

 

C:FICCION

10 - FUERA LAS PELICULAS.

Idea clave de este libro es que la ficción se debería proscribir de la emisión televisiva. Y si no quieren eliminarla, al menos minimizarla, disminuir progresivamente los porcentajes de ficción en la programación.

Hablo de la emisión televisiva no codificada ni de cable, o sea, de acceso gratuito. Ya sé que la ficción es lo más barato para las cadenas, y por eso hemos de repensar la economía de la televisión, pero entiendo que, si privadas y públicas no pactan en este sentido, habremos de aprobar leyes que penalicen económicamente la emisión de ficción.

Si Vd. quiere ficción, tendrá que trasnochar, o buscarse un libro, ir al Video-Club, suscribirse a una cadena de cable o codificada o acceder, pagando, mediante el ordenador.

Si otras propuestas de este libro pueden ser muy populares, ésta, en primera aproximación, no.

Se puede entender que propongo una discriminación contra los pobres. Es exactamente lo contrario, un estímulo a la movilidad social, al ascenso de los desfavorecidos:

Que los hijos de los ricos produzcan poco, sean ociosos, y consuman, es tan deseable desde el punto de vista de la paz social como que los pobres estudien y progresen.

Ser pobre es aceptable, y aceptado, en una sociedad en la que, con cierto esfuerzo, puedes acceder a la prosperidad, en una economía con movilidad social, que es a lo que aspira, al menos en teoría, el capitalismo avanzado.

Tambien este tema merece todo un libro.

Pero esta propuesta sí tiene sus aliados naturales:

En primer lugar, los Video-Clubs y los fabricantes de videos.

Cuando la aparición de las privadas, se habló del hundimiento de los Video-Clubs. Y, como, en definitiva, se trata de un negocio que al tiempo es equipamiento cultural, creo que deberíamos cuidarlos muy especialmente, estimulando su calidad. Y, además, aunque se me acuse de consumista, me parece perfectamente bueno que aspiremos a tener todos video en casa y a usarlo.

En segundo lugar, aunque no sea obvio, la industria del cine en general, desde las multinacionales de Hollywood al último actor de provincia. A éstos no les interesa que su trabajo se vea gratis, sino que sea valorado.

Cuando estas políticas calen, que lo harán, la industria del cine se dedicará más a producir material técnico-educativo (no ficción estricta en el sentido tradicional), y a ganar mucho más con la ficción, a través del Video-Club, o de cualquier otro modo de distribución, diversificando lo que vemos.

Igual que usted, yo tampoco me imagino un mundo en que, en una noche insomne de verano, no se pueda uno ligar una buena peli en la tele (o me parece un mundo horrible).

Pero es que hay cosas que no nos imaginamos, y están a la vuelta de la esquina (de las buenas, digo).

Las tecnologías tienen una tendencia natural a la convergencia y a la compatibilidad (modular). Comprender ésto es una de las claves de éxitos empresariales espectaculares de los últimos tiempos, en el mundo de la informática (Microsoft - Bill Gates). Y precisamente la informática, y las famosas autopistas de la información nos van a llevar, antes de que nos démos cuenta, a la situación ideal en este asunto.

Resumiendo; según todos los indicios, dentro de bastante poco, nuestro televisor (o nuestro ordenador, que son cosas parecidas, de hecho, módulos de un mismo sistema), accederán, a través del teléfono, y con tarifas módicas, a la película que Vd. quiera.

 

11 - DIVERSIFICAR LA FICCIÓN. EDUCACION EN LA FICCION.

Resulta que mi motivación para quedarme enganchado cual vulgar maruja en los más horrendos culebrones, es una motivación dignísima de intelectual: Curiosidad antropológica, digo.

Cuando llegaron aquí los culebrones venezolanos me quedé una temporada colgado de una tal Daniela , y sus sumamente culebreantes desgracias. Igual que usted, confiese.

Inicialmente, la culpa fué de mi madre y mis extraños horarios de comer. Pero luego se volvió más grave, y era capaz de dejar a mis clientes con la palabra en la boca y correr al bar más cercano.

Y no se crean que el cuelgue era con la nena protagonista. ¡Qué va! No me gustan las mujeres catódicas, de celuloide o de papel.

Ni de pequeñito tenía posters en mi cuarto.

Lo que me flipaba era la ventana abierta a la sociedad caribeña, cercana pero diferente; los parecidos con el habla de Canarias o de Puerto Rico, que me son familiares, las convenciones sociales, etc.

Más adelante hubo otro ( culebrón ), en que, para enriquecer las situaciones, habían introducido el asunto de la santería ( vudú, etc, ) cotidiano en el Caribe. La Daniela de turno tenía una suegra requetemala y archibruja, con su altar y todo, que no paraba de pinchar muñequitos, haciéndole "trabajos" a todo bicho, repartiendo calamidades.

Luego tuve una época corta de culebrones brasileños, que me hacían trasnochar de forma inconveniente.

Y una vez, despues del Brasil, me tragué una película cubana ( espantosa como cine), mitad santería y mitad revolución, / pero que también me llamaba la atención. Todo curiosidad antropológica, ¿sabe Vd.?

Todo esto no sólo me pasa a mí.

Una parte, al menos, de la fascinación con que la abuela y la madre de familia medias recibieron los primeros culebrones venezolanos, tenía que ver, precisamente, con ese punto de exotismo. Entendemos todo lo que dicen, pero son distintos y exóticos. Exotismo, también, respecto a las convenciones del cine americano que son nuestro código.

Por tanto, ese cine exótico tiene, aún, un componente educativo, de ventana al mundo, que el cine americano ya no tiene para nosotros.

Lo que propongo es que lo primero que debemos eliminar de la programación de ficción (de acceso gratuito, repito), es precisamente lo que más apreciamos, el cine norteamericano, (el cine comercial, en general).

A cambio, al cine comercial habríamos de darle, en la T.V. de acceso gratuito, profusión de programas tipo "Agenda de Cine", (que en definitiva, son publicidad, por tanto, se financian). Y empujar a la gente a las salas y al Video-Club, a que paguen.

El objetivo es diversificar mucho más lo que vemos.

Mucha gente reivindicará que la ficción sí educa, y también, que hay determinados programas de Cine-Club que precisamente son programas culturales en el sentido clásico. Y ésto es cierto.

En esta categoría intermedia de ficción con componentes educativos, de ficción "salvable" para la emisión de madrugada, codificada o de cable, podemos incluir todo lo poco comercial, el cine en blanco y negro, los clásicos de Hollywood en versión original con subtítulos, el cine étnico-exótico, etc, o sea, criterio de Cine-Club.

Esta ficción emitida, "residual", creo que debería seleccionarse por su calidad didáctica o aportarle el elemento cultural o la función didáctica. Me explicaré:

En primer lugar, creo que habría que penalizar la inexactitud histórica, geográfica o científica (no programando el film reo de tal pecado).

La gente considera infalible a la tele, y por tanto ese cine siembra errores. Esto que digo puede suceder en un cierto cine de Hollywood de los 50, histórico o de aventuras.

Sea para corregir los errores o para glosar la película, explicar las circunstancias, el contenido histórico en su caso, etc., la ficción debería ir acompañada de una pequeña "ficha" antes y después.

Algunos filmes y series ya están muy cerca de ser ficción didáctica. "Star Trek" debe a eso su éxito, y "Dune" es casi un tratado de ecología y prospectiva.

Por último, los programas de Cine Club, fantásticos en general, (soy entusiasta del de José Luis Garci y compañía), llegarán a ser un producto característico de televisión de pago.

 

12 - LA NECESIDAD DEL SUCEDANEO

A lo largo de este libro se usa mucho la palabra "sucedáneo", como dando por sentado que éste es intrínsecamente malo.

Y no es por fuerza así. En la discusión sobre la legitimidad de la pornografía, que en los países occidentales tuvo lugar hace muchos años, sus partidarios la defendían como un sucedáneo bueno, necesario, un avance social.

De la pornografía en sentido estricto no me interesa mucho hablar. (La pornografía dura me produce la misma sensación que las ilustraciones de forúnculos en un libro de dermatología; pienso que si miro mucho rato, me volveré "frígido").

Dejando aparte, pues, la pornografía dura, la otra, la ligera, es omnipresente.

La mayor parte de la ficción que vemos tiene un fuerte componente pornográfico. A mí no me molesta un pelo, pero me parece una dieta demasiado monótona, comparado, por ejemplo, con la variedad de las lecturas a que uno tiene acceso.

Por eso preferiría escoger en el Video Club, a mi gusto, si aquí mi señora y yo necesitamos una película estimulante, sólo queremos ver buen cine, o busco la vida y obra de Einstein, en imágenes.

Nuestras cadenas amarilleantes de corte Berlusconi emiten, en muchos momentos, pornografía pura aunque no dura. A mí no me estorbaría que los muslos de las muchachas sirvieran como anzuelo de la televisión técnica, pero me revienta que sean el anzuelo de la televisión estúpida.

Por eso pienso que deberíamos legislar, si es necesario, sobre los contenidos (de lo que es una concesión privada de un servicio público), sin meternos demasiado en como lo adorna cada cual. Aunque hiciéramos que todas fueran concesiones privadas, cosa que a mí no me parece tan mal.

 

D: PUBLICIDAD

13 - ¿QUIEN LAVA MAS BLANCO, PUES? LA PUBLICIDAD REITERATIVA

En este país tenemos una publicidad televisiva de una calidad particularmente buena. O más exactamente, la publicidad que se puede ver en otros, (por ejemplo, en Francia, Estados Unidos e Inglaterra, fíjense), es mucho peor.

En abstracto, y en general, la publicidad es un avance social, que facilita la adecuación mutua entre oferta y demanda. Tiene mucho por recorrer, pues son infinidad los productos y servicios que no encuentran su camino al consumidor final o a las empresas que los usarían, por falta de publicidad.

En última instancia la publicidad es información, y podríamos formular casi cualquier cuestión económica en términos de información.

Así que yo creo en la extraordinaria utilidad y futuro de la publicidad.

Pero la publicidad de artículos de consumo, reiterativa y ritual, incluso envuelta en un fantástico soporte visual (que agradezco mucho), me parece una perversión.

Y su alianza con la televisión, tal como la conocemos hoy (en particular, en versión americana), me hace hervir en espumas de santa ira, género bíblico, porque entiendo que, 10 segundos de aquí y de allá, me están robando mi tiempo, mi vida.

Hay varios tipos de productos de consumo doméstico, (pienso, en particular, en los detergentes), que deberían considerar seriamente su política (a escala mundial), y, si no lo hacen, ser objeto de severas campañas por parte de los consumidores, y de legislaciones represivas.

Estas multinacionales harían bien en PACTAR entre ellas el abandono de las formas reiterativas de publicidad televisiva y sustituirla por mil otras formas más eficaces (nuestra decisión de compra se produce, por lo general, en el supermercado, no frente a la tele).

¿Qué sentido tiene un mensaje, cuyo único contenido es "Tal lava más blanco que el vecino", sin ni siquiera adobarlo con un clip musical bonito, y renovado?. El único sentido, obviamente, es la reiteración, machacarnos para que memoricemos, y eso no es informarnos, sino abusar de nuestro televisor encendido, de nuestra ventana abierta al mundo, y deberíamos perseguir comercial y legalmente a los que cometen tal abuso de nuestro tiempo (y de las propiedades hipnóticas de la tele). Cuando aparece una determinada innovación, vale, pero después no.

Así que ya lo sabe: NO a la publicidad reiterativa. Cuanto más se anuncien, menos los compre.

 

14 - LA SOLUCION PARA LOS PUBLICITARIOS:

PATROCINIO. PUBLICIDAD TECNICA.

Los publicitarios me deben estar empezando a odiar. Sin mayor motivo, porque creo que su negocio tiene infinitas posibilidades. Y lo que imagino, es una televisión que fuera (casi) globalmente publicidad, sin dejar de ser buen espectáculo, "entertainment", y siendo realmente información, por tanto, educativa.

Pondre un ejemplo de lo que quiero decir, ejemplo extremo, porque en él la educación es inexistente, y, por tanto, es moralmente neutro:

Si me dan a elegir entre una película, con cortes publicitarios de 5 minutos cada 5 minutos, (o sea, a la americana), y una "teletienda", pues, la película me parece una estafa indignante, y la teletienda, de madrugada, me parece muy bien; la pongo bajita, cojo un libro, o la dejo encendida para dormirme, y es perfectamente posible que me interese algún producto, si realmente son cosas nuevas y variadas.

Dos nuevas posibilidades que creo deben ser exploradas en este momento son la publicidad técnica en televisión, y las mecánicas de patrocinio de programas de interés público.

Defiendo una televisión que se abra al mundo exterior, (desde esa visión que tiene de sí misma como cosa doméstica, para las familias), tomando algo más de caracter técnico.

Y por esa razón creo que la televisión, (matutina, sobre todo), puede empezar a ser vehículo de publicidad técnica, de productos y servicios cuyos consumidores no son necesariamente las familias, sino las empresas.

Dos razones se me ocurren para aconsejar a los anunciantes el patrocinio de programas educativos como vía publicitaria.

La primera es que le comprarán más. Si el consumidor tiene que elegir entre el señor que le berrea que él todavía lava más blanco y el que paga los programas que enganchan y educan a sus hijos, el asunto es claro, cojerá a éste último.

La segunda es que Vd., Sr. Anunciante, no vive en Marte, sino aquí. Digan lo que digan los libros de texto que Vd. estudió, el objetivo de su empresa no es sólo ganar dinero, sino también todo lo demás. Pues resulta que el dinero, en esta sociedad, es sólo una entelequia contable, cuyo valor depende de la estabilidad de la sociedad en la que Vd. trabaja.

Precisamente, para defender el valor de su dinero,. debe hacer una publicidad socialmente útil, y no estúpida. Y como Vd. sabe bien, es más eficaz pagar directamente el programa educativo que sus hijos necesitan, que dejar tal asunto en las pecadoras y derrochadoras manos del Estado.

 

E: PERIODISMO Y DEPORTES

15 - INFORMACION EN VEZ DE NOTICIA:

Hasta ahora, la programación se ha dividido en pocas categorias básicas : Noticias, cine, variedades... (el deporte - espectáculo digo yo que es como "varietés" con piernas de tío, ¿no?). El resto, si lo hay, es residual, y se incluye en el vago concepto "documental", es decir, apéndice o glosa de la noticia.

Con toda esta apasionada argumentación en contra de la ficción y de la frivolidad, Vdes. pensarán: Si nos quitan el cine, y los muslos, ¿qué queda?, ¿las noticias?; ¿Pero qué quiere éste loco? ¿Que nos echen documentales de guerras en Africa todo el tiempo?

Pues no. Ni pensarlo. Lo que hemos de hacer es desarrollar esas categorías marginales e inclasificables para tener una televisión utilitaria que no deje de ser espectáculo. Eso ya lo he dicho.

Pero aquí sólo querría hacer una precisión al margen, que también sería tema para un libro entero. Y es que noticia no es lo mismo que información.

Es, creo, un tema clave de reflexión ética que tiene la profesión periodística en este momento.

Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental, cada vez más importante, como contrapoder, en las democracias.

Pero los medios tienen sus propias enfermedades de crecimiento, y la más obvia es la obsesión por impactar al público, la manía de la noticia.

Lo que venimos llamando noticia es sinónimo de novedad; por definición, información de urgencia, y, por deformación, información de impacto.

Y, como sabemos, noticia es aquello que asombra o escandaliza, pero no es lo mismo que información, aunque lo pretendamos. Y en su estado actual, tiene mucho de alienante, de ajeno a la realidad.

Hemos de reinventar la información de fondo. Habríamos de hacer una televisión, que, por cada minuto que dedique a enseñar un bombardeo en Bosnia, dedique 30 a enseñarnos la historia (increiblemente reciente) de la caída del Imperio Turco, la historia de los pueblos eslavos y de la Cristiandad Ortodoxa, de Austria y de Venecia, la geografía de los Balcanes, la organización política y militar de la antigua Yugoslavia, su ciencia y tecnología, sus culturas, etc.

Eso, y no enseñar sangre, es informar.

 

16 - EL DEPORTE EN TELEVISION

También el deporte es un sucedáneo, en varios sentidos, y a nadie se le ocurrirá decir que sea malo.

El deporte como práctica personal es sustituto de una vida natural.

Tenemos piernas, brazos, estamos hechos para el movimiento y para el esfuerzo físico por una evolución de millones de años.

Y sin embargo, hacemos una vida sedentaria y tomamos directamente de la naturaleza la energía necesaria para nuestras actividades en vez de suministrarla nosotros. Luego, para compensar, nos dedicamos a una actividad ritual, inútil en sí misma, que llamamos deporte, que necesitamos si no queremos condenarnos a la atrofia.

El deporte - espectáculo es la proyección por los medios de comunicación del deporte como actividad social, como juego, que es un sucedáneo de la guerra, y como tal, bueno. Es un ejemplo claro del "progreso" de la humanidad.

Hemos descubierto que es más práctico colaborar con la tribu de al lado, pelearnos ritualmente cada fin de semana, rojiblancos contra blanquiazules, y volver a casa tan contentos, con los instintos atávicos de sed de sangre vecina más o menos satisfechos.

Al deporte en televisión habríamos de aplicar la misma filosofía que al resto de los espectáculos. Que la televisión sea correa de transmisión de la vida, que nos empuje a ir de vez en cuando al estadio, que es donde la catarsis (o lo que sea), realmente se produce.

Como en los estadios de los grandes equipos cabe mucha gente, pero no toda la que quiere ver esos partidos, el deporte seguirá siendo una parte muy importante del menú televisivo.

En el terreno de la reflexión sobre ética televisiva, en que se mueve este texto, el deporte - espectáculo está en un punto medio, es moralmente neutro. No se puede decir que sea positivo, porque es mejor practicar el deporte, o incluso ir a ver al equipo del barrio el domingo por la mañana, que ser espectador, pasivo, enchufado en un sillón.

Pero tampoco es negativo porque efectivamente absorbe, ya que no sublima, esos instintos tribales que aún están impresos en la especie. Y los héroes del deporte, aunque temamos caer en una sociedad hipercompetitiva, o aunque sean héroes del dinero, son los modelos más limpios y menos discutibles de los que nuestra sociedad mediática crea.

Mi impresión es que también el deporte está destinado a ser producto de canal de pago, probablemente especializado, y esto hará, como ya sucede, que mucha gente lo vea en el bar, lo que implica socializar.

 

F: CONCLUSIONES

17 - INSTRUIR DELEITANDO.

HACIA LA TERCERA GENERACION DE PRODUCTOS TELEVISIVOS.

Yo creo que la televisión necesita una mutación en sus contenidos y filosofía. Pero también creo que va hacia ella inevitablemente, al margen de lo que cualquier apóstol pueda predicar, por la incidencia de la tecnología contigua, la informática multimedia, y su acceso a las autopistas de la información.

Esta influencia se verá en varias cosas: la posibilidad de elección, la gratificación asociada al rol activo que la televisión, tal como la conocemos, no permite, el desplazamiento del interés de los productores de ficción, que verán mejores posibilidades comerciales en un medio que permite la elección, etc.

Pero la televisión "emitida" sobrevivirá, si más no, por inercia. Y es necesario precisar su función, y el carácter de sus productos.

En este panfleto defendemos una programación realizada en base a productos televisivos hipotéticos, de los cuales se definen los criterios. Estos productos de tercera generación no son aún mayoritarios en el mercado televisivo, pero en cualquier feria hay suficientes para llenar una programación, y reciben una demanda creciente.

Lo que identifica esta 3ª generación, es su carácter híbrido, visto desde la mentalidad tradicional, porque tienen y tendrán rasgos que definían categorías separadas, de mundos inconexos:

a) Agilidad (Espectáculo - entertainment), dónde es imprescindible el profesional televisivo clásico, aportando recursos teatrales que son el núcleo de la identidad del medio.

b) Contenido (Positivo - educativo), aportación de profesionales procedentes de la técnica, ciencia, universidad.

c) Imagen (Creativa, innovadora, variada). Creación de profesionales del grafismo o la fotografía, la vanguardia de la investigación en imagen se identifica, y llega al público, con el video- clip musical, género sólidamente arraigado y en crecimiento. En este terreno es donde la televisión se acerca más a las Artes Plásticas.

Este estribillo, "instruir deleitando", es muy antiguo, y sin embargo resume bien lo dicho. Ha de convertirse en bandera del consumidor por una exigencia radical de calidad en lo que es mucho más que un servicio público, pues es el vehículo fundamental de comunicación social: La televisión.

 

18 - O PACTO O LEY

En diferentes apartados, he usado expresiones parecidas. A las televisiones privadas les hará poca gracia que se hable siquiera de legislaciones que mediaticen la programación, dirijan los contenidos, etc. y no cabe duda que no hay mejor ley que el consenso; más vale estar todos de acuerdo en cuanto al espíritu, la filosofía de la televisión, que discutir eternamente sobre la letra de normas represivas y limitadoras.

Este texto va en esa línea. La discusión sobre lo que entra en nuestras casas se ha de hacer en la calle, y se trata de un tema sobre el que cualquiera tiene derecho a opinar.

Pero, además de la discusión pública, hay otras, entre emisoras, anunciantes, etc., para PACTAR, límitando, en la lucha competitiva que sostienen, el uso de "armas" antisociales (sangre-sexo-cutre) o absurdas (lava más blanco).

Y si los agentes económicos no saben pactar, creo que los parlamentos no han de temer a seguir legislando en materia de televisión, y el votante lo sabrá apreciar.

 

19 - ECONOMIA Y RECURSOS

Estoy hablando, si no lo habían entendido, de hacer una televisión mucho más cara y elaborada inicialmente, pero mucho más rentable a largo plazo.

Hablo, para empezar, de invertir mucho más en la producción de series didácticas MODULARES, y programarlas una y otra vez (algunas, incluso, indefinidamente), en diferentes formatos y situaciones.

Pondré un ejemplo que muchos recordarán. "La Ruta de la Seda" documental de producción japonesa, si no me equivoco. Fué programada reiteradamente en el espacio de un par de años, en tve1 en tve2, en la televisón autonómica catalana, por la tarde, por la noche. No es el ejemplo perfecto, porque era televisión para horas tranquilas, que los adolescentes habrían encontrado aburrida, sin ritmo.

Tampoco era un producto modular, pero funcionaba como si lo fuera, porque daba igual que te hubieras perdido unos cuantos capítulos, disfrutabas igualmente con el atractivo "histórico-geográfico" de la serie, que tenía un nivel de redundancia suficiente para coger el hilo en cualquier punto.

Ni era una producción terriblemente cara, como documental, porque, aunque filmar viaje es caro por definición, y moverse por el desierto, en la U.R.S.S. o en la China, bien roja, de ese momento, exigía una logística eficaz, no parecía que la documentación para preparar el tema hubiera sido algo tremendo.

No exigía un guión previo, sino sólo un itinerario, pongo por caso. Y el montaje, toda hablada en off, ideal para doblarla, con galopadas y paisajes de praderas a granel, tampoco era lo más caro.

Supongo que si se pasó tantas veces es porque el alquiler de la serie era barato, y debe haber sido muy rentable porque han repetido con otra serie, absolutamente gemela, sobre el Yang-Tsé-Kiang.

Para mí es evidente que producir series didácticas-documentales o de ficción didáctica con contenidos de interés permanente y no circunstancial, es sumamente rentable a largo plazo por el alto valor residual que tienen.

En cuanto a la televisión pública y su economía, aunque no estamos hablando de eso, se sabe que cualquier tipo de empresa pública es una fuente inagotable de derroche y que infrautiliza patrimonio público. Quizá lo primero que se podría hacer es que los grandes centros de producción se convirtieran en viveros de pequeñas empresas de producción.

A la larga, la fragmentación de estas empresas públicas, como muchas otras, me parece inevitable, aunque es claro que hemos de encontrar medios para que no empeoren, sino mejoren, las muchas cosas muy buenas de nuestra televisión y radio públicas.

El criterio que habría de aplicarse, me parece, tanto a las actuales "privadas" como a las empresas procedentes de la fragmentación de las actuales públicas, es que se trata de concesiones privadas de un servicio público, exigiendo (pacto o ley) unos mínimos y promocionando activamente (los servicios del Estado) unos máximos, subvencionando, en competencia leal , la función educativa de la televisión.

También pienso, digan lo que quieran los italianos, que las instituciones del Estado han de defender severamente la competencia (contra el monopolio) en este sector clave para la estabilidad política y la cohesión social.

El Estado moderno no puede ser mantenedor de empresas, pero sí debe ser creador de nuevas empresas, en este caso, si fuera necesario, como política para defender la diversidad de oferta informativa y cultural.

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Barcelona, 1993

Javier Nieto